domingo, 12 de junio de 2011

¡ Porque Sí !



  • Todos los seres por naturaleza somos herederos del dharma.-
  • Todos los seres por naturaleza somos maestros de nosotros mismos.-
  • Todos los seres por naturaleza somos maestros entre nosostros mismo.-
  • Todos los seres por naturaleza somos el Buda mismo.-
  • Todos los seres por naturaleza somos lo mismo.-

martes, 31 de mayo de 2011

Mujeres Budistas de Argentina


Ana de Tanti, Córdoba, es una monja budista soto zen perteneciente a la sangha liderada por el maestro Kosen Tibeaut. 

Comenzó su práctica hace más de veinte años en lo que era el Dojo de la calle Guatemala, en la ciudad de Buenos Aires, que estaba a cargo del monje Mariano Yacobone. 
Días después de iniciar la práctica,  y en un momento de distensión,  alguien le preguntó por qué había comenzado a practicar a lo cual respondió sin pensar: "No lo sé,  pero sí sé que no dejaré nunca de hacerlo".

Así continuó año tras año sentando, con idas y vueltas en asuntos familiares, con prácticas y experiencias espirituales simultáneas a su práctica de meditación zen,  hasta que hace unos años atrás decidió dejar la ciudad y radicarse en su casa de Tanti.- Esta pequeña ciudad se encuentra próxima al templo Shobogenji donde la sangha del maestro Tibeaut realiza entre otros los retiros de verano. 

En su casa, Ana abrió un espacio para difundir y realizar la práctica de meditación budista. Su compromiso con el camino del despertar la lleva en el año 2008 a tomar los votos de monja budista. Además, desde hace dos años estudia caligrafía en la asociación japonesa de Córdoba con sensei Satoko, guardando la esperanza de que en algún momento sus conocimientos puedan ser de utilidad.

Algunos días, va al fondo de su casa, una zona amplia a cielo abierto, llevando el almohadón para sentar en una mano e incienso en la otra,  y aunque el frío sea bravo ella sienta "sin concesiones,  para el bien de todos y porque sí".-

Dojo de Tanti 
San Martín 393 Córdoba, Argentina
Responsable: Ana Giri Contreras  anagiri@hotmail.com


MujeresBudistasArgentinas

lunes, 23 de mayo de 2011

Ven. Ancestra en Tiempo de Buda

PATACHARA


Patachara era la hija única de una familia adinerada de la zona de Nepal en los tiempos de Buda Shakyamuni.
Su padre era un banquero de la ciudad de Shravasti y, como tal,  había arreglado su matrimonio con un hombre rico mayor que ella. Pero Patachara ya estaba enamorada, había entregado su corazón a un hombre joven que era sirviente de su padre.

Cuando la fecha de la boda se estableció, ella y su enamorado decidieron fugarse, huyendo hacia un poblado del otro lado del río.- Ahí se acomodaron en una humilde choza de barro. Tenían por muebles apenas una cama, algunos bancos y unas pocas vasijas donde almacenaban los escasos alimentos.-

 La vida no le era fácil. Al ser una mujer casada con un hombre de una casta inferior, había quedado deshonrada. Pero ella era feliz: amaba a su marido.  Luego de un tiempo Patachara quedó embarazada y quiso regresar a su hogar paterno ya que era costumbre que las mujeres diesen a luz a los niños en la casa de sus padres, pero su marido no lo aprobó.-  No obstante cuando nuevamente volvió a quedar embarazada, aunque al principio se había resistido, él aceptó y emprendieron el viaje hacia la casa de los padres de Patachara.-

Durante el camino de regreso se desató una fuerte tormenta. El marido decidió ir a buscar hojas de palmera para construir un refugio donde pasar la noche, pero nunca regresó. Ella lo espero con ansias pues su preocupación aumentaba con el paso de las horas y también los dolores, debido al comienzo del parto.
Así, Patachara, entre viento y lluvia, dio a luz a su segundo hijo. Exhausta, permaneció cuidando a ambos niños hasta que llegó la luz del día. Juntando fuerzas tomo a los niños y fue en busca de su marido solo para descubrir que éste había muerto a causa de la mordida de una serpiente. Todo un día y una noche estuvo al lado del cuerpo inmóvil hasta que decidió retomar la marcha. Confiaba en que podría comenzar una nueva vida junto a sus padres y sus dos hijos.-

Al llegar  a la vera del río vio que éste había crecido y que estaba muy caudaloso. No se animó a cruzarlo con los dos niños a la vez, por lo que decidió dejar al mayor en un lugar firme y cruzar con el recién nacido.- Cuando llegó a la otra orilla dejo al bebé sobre un manto de hojas para rápidamente ir en busca del otro niño, pero cuando ya había dado unos paso dentro del río vio que un águila se precipitaba desde lo alto hacia donde estaba el bebé, Patachara comenzó a gritar y realizar movimientos para ahuyentar al ave, pero fue en vano.
En un instante había tomado al niño con sus garras y se alejaba volando del lugar.- Patachara estaba desesperada, rota de dolor, sintiéndose impotente. Entre lágrimas y gritos recordó a su hijo que había dejado del otro lado del río. Cobrando nuevamente fuerzas emprendió la marcha hacia la otra orilla pero mientras hacia esto vio que el niño era arrastrado por la corriente. Los gritos y gestos de su madre le habían hecho creer que lo estaba llamando y se había internado en el río.

Después de todo esto estuvo vagando sin rumbo, como anestesiada por tanto dolor. Cuando retomó su marcha encontró a un hombre de la aldea de sus padres, lo llamó y le preguntó por ellos, explicándole que regresaba a su viejo hogar. El hombre, con profunda tristeza, le contó que la tormenta había derribado el techo de su casa y que todos habían muerto, e incluso que en ese mismo momento estaban siendo quemados en la pira funeraria.

Su mente comenzó a girar y girar, ya no tenía a nadie en el mundo, había perdido a todos sus seres amados, ya no le quedaba nada, ya no podía caer más bajo. Así fue como comenzó a formar parte de la casta de los “intocables” todos aquellos seres que no poseían decencia humana. Formó parte de lo peor de la humanidad, se convirtió en un espíritu loco, una paria entre los parias. Se arrancó la ropa mostrando su desnudez. La gente le lanzaba barro y basura y le gritaban que se fuera. Ella estaba presa del mundo del dolor, no entendía lo que le decían, vagaba en círculos día tras día. Se perdía por los campos de arroz. Desnuda, sucia, y cada vez más delgada, llegó hasta la ciudad de Varanasi. Los edificios, las columnas, las calles estrechas, parecía que la empujaban hacia el río.- Al llegar a su orilla vio nuevamente todo los acontecimientos que le habían provocado tanto dolor y comenzó a gritar y golpear la superficie del agua, insultando y maldiciendo.-

En ese estado estaba cuando el Buda Shakyamuni la vio. Los que estaban con él le instaron a que no le prestase atención ya que estaba loca desde hacia tiempo, pero Sidhartta no podía ignorarla, y entró al agua y le tocó el hombro diciéndole “Hermana, recupera el ánimo”. Súbitamente,  como despertando de un sueño ella se vio sucia y desnuda, la vergüenza fue tal que cayo al suelo suplicando “Sálvame de este dolor”. A lo que Sidhartta respondió “No puedo ayudarte en eso. Nadie puede hacerlo. Nada puede evitar el dolor y la perdida. Tu estás aferrada a algo que no se puede mantener, que nunca hubieses podido mantener”.- Ella dejo de llorar, un monje se acercó y le dio su manto y Patachara se puso de píe.- Buda Shakyamuni agregó “Es mejor saber la verdad sobre el mundo y vivir un solo día,  que vivir cien años sin ella”. Mientras escuchaba estas palabras como si fuesen un susurro sucedió dentro de ella una transformación, como si se hubiese transmutado en una persona que en su próxima vida alcanzará la iluminación.

Patachara se unió a la sangha de las mujeres. Lentamente fue madurando, aunque sin encontrar la paz completa, incluso luego de años y años como monja. Estaba feliz pero le faltaba algo. Un día, lavándose los pies en el río, fue golpeada profundamente por la forma en que éste corría en su cauce. Ella rememoró lo sucedido a sus hijos, comprendió que algunas personas mueren siendo niños, otros en su juventud y otros ya viejos, pero que todos, al final, mueren. En la noche, vio cómo la mecha de la lámpara se consumía poco a poco y despertó plenamente. Vio cómo la forma se desvanecía, no como una pérdida trágica sino como parte de la naturaleza de las cosas. Comprendió que el cambio en sí mismo es lo que no cambia.  La llama en la lámpara extinguiéndose le hizo comprender que la forma en sí misma es vacío y que el vació en si mismo es forma que cambia, y que ambos están unidos.- Su mente se liberó en el instante en que la llama se apagó.

Patachara se convirtió en una maestra muy influyente, enseñó el Dharma a incontables mujeres. Muchas de sus discípulas se convirtieron en maestras. Se le permitió ordenar a mujeres, muchas de las que la seguían también habían perdido a sus hijos. En una oportunidad una mujer se le aproximo llorando, ella le tomo la mano y le dijo:
“Pregúntate a ti misma ¿de dónde vino tu niño a pasar un breve tiempo respirando aquí?”
“Venimos a una senda y vamos a otra. Morimos y pasamos a otro nacimiento. Uno a uno los corazones de las mujeres se suavizan en paz”.-




¡Gracias! María Rosa Maldonado
Adriana Etsuho

sábado, 30 de abril de 2011

Centro de Estudio y Práctica

Dongyu Gatsal Ling
El “Jardín del Autentico Linaje”  es el convento budista tibetano para mujeres fundado por Jetsunma Tenzin Palmo. Ella eligió este nombre como  muestras de agradecimiento a su maestro guía.-  


El convento se inicio en el año 2000 y pronto con la  ayuda
de   voluntarios,  comenzó a tomar forma y recibir a jóvenes 
mujeres de diferentes zonas del Himalaya, quienes como monjas budistas tibetanas comenzaron a recibir enseñanza
capacitación.


En  el convento budista se promocionan los siguientes objetivos:
·  Proporcionar un programa de estudio, meditación y servicio.-
·  Entrenamiento para la integración de los principios del  Dharma a la vida cotidiana y el trabajo
·  Fomentar una vida basada en los votos monásticos y la armonía comunitaria para volver a introducir la orden monástica Bhikshuni.
·  Restablecer la tradición del linaje Drukpa Kagyu y capacitar a monjas como maestras en meditación

martes, 26 de abril de 2011

Maestras Budistas Contemporáneas

Jetsunma Tenzin Palmo
(rama Budismo Vajrayana)
 

En el año 1963, contando con 20 años de edad, viaja desde su ciudad natal, Londres, a la India. Ahí conoce a su maestro y guía Khamtrul 8vo. Rimpoche, quien luego de un breve período de tiempo la ordena, dentro de la tradición del Budismo Tibetano como monja novicia, que para aquel entonces era lo máximo a lo que podía aspirar una mujer.

Así es como Tenzin permanece una larga estadía de 6 años en el monasterio de Khamtrul. Durante este tiempo experimenta la diferenciación ejercida hacia las mujeres, ya que le es restringido el acceso a la información y enseñanzas impartidas para los monjes, manteniéndose fuera de la mayoría de las actividades monásticas.

Por sugerencia de su maestro deja el monasterio para ir a la zona de Lahul, en el norte de la India, los altos Himalayas. Mientras que en el año 1973, con el apoyo de su maestro, recibe en Hong Kong la ordenación completa de bikshuni, siendo una de las primeras occidentales en alcanzarla.

En la vida de Tenzin se inicia una prolongada etapa crítica  cuando decide permanecer viviendo y practicando en una cuerva del Himalaya durante 12 años, los tres últimos en estricto aislamiento, siguiendo las costumbres de la práctica: durmiendo en una caja de madera de meditación y pasando largas temporadas de nieve y bajas temperaturas.-

Luego de estos doce años, en 1988, viaja a Italia y toma la decisión de participar en forma activa en la causa de la igualdad de derecho y oportunidades para las monjas budistas. Siguiendo las sugerencias de su Lama guía, viaja por diferentes países impartiendo charlas, conferencias y recolectando fondos para la construcción de un convento para mujeres budista.- En el año 2000 es inaugurado el Dongyu Gatsal Ling, convento cuyo propósito es brindar educación y capacitación a las mujeres de Tibet y regiones fronterizas del Himalaya.

Como reconocimiento por sus logros espirituales como monja y sus esfuerzos en la promoción de la situación de las mujeres en el budismo tibetano, recibe el título de Jetsunma del linaje Drukpa, liderado por Gyalwang Drukpa XII.-

Tenzin Palmo es una de las seis bikshunis occidentales miembros del Comité formado en el año 2005 fomentado por el Dalai Lama, que trabaja por la igualdad de oportunidades para las monjas budistas.-

mujeresbudistasargentinas


  • “REFLEJOS EN UN LAGO DEL HIMALAYA: BUDISMO DESDE LA EXPERIENCIA”  de Tenzin Palmo, Jetsunma  Editorial Dharma

  • “Una cueva en la nieve” de Vicki Mackenzie Editorial Integral

sábado, 16 de abril de 2011

FUKUDENKAI

La Costura del Manto Budista

En Japón, la costura del manto budista es desarrollada como parte de la práctica budista Zen Soto y Shingonshu por grupos de personas creyentes, practicantes u ordenados, hombres y mujeres,  bajo la dirección atenta de un maestro que guía el trabajo.

Fukudenkai es el término que se asigna a estos grupos y a la práctica que en ellos se realiza.  Los grupos se encuentran distribuidos por diferentes ciudades de Japón y poseen diversas modalidades. En algunos de ellos los participantes se reúnen semanal o mensualmente o bien durante los retiros de costura del manto de Buda que se realizan durante el año.

En estos retiros, que tienen una duración de cinco días aproximadamente, los participantes realizan la tradicional meditación, a la que se suma la confección de uno de los tres kasayas o kesas.  Los maestros Sawaki Kodo y Hashimoto Eko fueron los precursores de esta práctica en tiempos premodernos. Ellos transmitieron esta enseñanza a sus discípulos, y éstos, a su vez, a sus discípulos,  y así hasta nuestros días.

A principios de siglo pasado el maestro Sawaki pudo observar los mantos confeccionados de acuerdo a los lineamientos del monje Jiun Onko, pionero de la escuela Shingon, y, en particular, los mantos de dos monjas  de la cuarta generación del linaje de Jiun. Los mantos de estas  monjas impresionaron tan vivamente al maestro Sawaki que decidió intercambiar enseñanzas. Mientras era instruido por ellas en la práctica de la costura a mano del manto budista, el maestro realizaba la lectura de las enseñanzas del maestro Dogen, el “Kesa Kudoku” y el “Den’e”.


Este acontecimiento fue el comienzo de los grupos de Fukudenkai. Más tarde, algunas discípulas del maestro Sawaki, impresionadas por sus enseñanzas sobre el manto budista, decidieron comenzar la costura de sus propios mantos. Este fue el caso de la monja Kawase Genko quien transmitió esta enseñanza a la mayoría de las monjas que más tarde liderarían casi todos los grupos de Fukudenkai de Japón. Ejemplo de ello son: Okamoto Kobun, responsable del grupo de Ichinomiya, y Kasai Joshin, quien llevó la enseñanza de la costura al San Francisco Zen Center de USA, y, a su vez, instruyó a Mizuno Yaoko, líder del grupo de Tokyo y autora de notas y comentarios sobre los textos del maestro Dogen muy populares entre los participantes de  los grupos Fukudenkai.

Para comprender el espíritu con el que desarrollan la tarea los grupos Fukudenkai, hay que agregar algo que representa el ánimo y estilo que acompaña la costura: los mantos pueden ser para uso propio pero también  para ser entregados como ofrendas u obsequio a monjes, sean de la propia familia o no. En estos casos los mantos se cosen y son donados como los mandalas elaborados por los monjes budistas tibetanos que serán entregados al viento o a las aguas de un río.

mujeresbudistasargentinas

 

Fuente bibliográfica:
Fukudenkai, Sewing the Buddha’s Robe in Contemporary Japanese Buddhist Practice”
Diane E. Riggs
Japanese Journal of Religion and Culture 31/2 311-356 2004

martes, 5 de abril de 2011

Recitación del Sutra del Corazón

HANNYA SHINGYO




El sutra del corazón está dirigido al practicante, al discípulo, pero a su vez a todos los seres.
Forma parte de la serie de texto conocida como los sutras del Prajña paramita, "Perfección de la Sabiduría".