Maudgalyayana

Importante en poderes ocultos
Abandonando la riqueza para buscar la Vía
Lejos de
abusar o jactarse de sus poderes ocultos supremos, el discípulo de Shakyamuni,
Maudgalyayana, se disciplinó incansablemente y buscó perfeccionar la vía del
Buda. Él y su íntimo amigo Sariputra, como discípulos de Buda, fueron ejemplos
para monjes más jóvenes.
Nacido
en una poderosa familia brahmánica en el pueblo de Kolita, Maudgalyayana tuvo
muchos sirvientes y vivió en una casa palaciega virtualmente celestial. Nunca
le faltó de nada. Sariputra, con quien jugó y estudió desde la infancia, vivía
cerca. Los vínculos de amistad entre ellos permanecieron fuertes hasta que la
muerte los separó.
Aunque
aparentemente fueran felices, los jóvenes estaban preocupados por pensamientos
de incertidumbre que finalmente tomaron forma cuando asistieron a un festival
donde, incluso en medio de una multitud de celebrantes contentos, todavía se
encontraron perturbados. Su sentido de futilidad persistió hasta que
comprendieron claramente que estaban buscando algo: “Todo este regocijo es
efímero. Debemos buscar la felicidad verdadera, eternamente inmutable.”
Elegidos por Shakyamuni
Así
que ambos emprendieron un viaje de formación y disciplina, caminando en todas
direcciones en busca del maestro correcto. Finalmente, un monje asceta llamado
Assaji les habló de Shakyamuni, del que se convirtieron en discípulos. Ambos,
Maudgalyayana y Sariputra, eran innatamente sabios y devotos para seguir la
Vía. Incluso en esta temprana etapa, Shakyamuni sabía que se convertirían en
sus discípulos más destacados.
Después de unirse a la sangha,
Maudgalyayana dejó el Bosque de Bambú por un tiempo y se marchó a morar cerca
de ahí, en el Pico del Buitre. Entonces, encontró una cueva y en ella se quedó
a meditar. Los versos que se le adjudican en el Theragatha empiezan con su
canto en alabanza a la meditación solitaria:
Mientras vivimos en el bosque, subsistiendo con limosnas, contentándonos
con lo que sea que caiga en nuestros cuencos de mendicantes, venzamos al
ejército de la muerte, guardando una buena concentración interior.
Mientras vivamos en el bosque, subsistiendo con limosnas, contentándonos
con lo que sea que caiga en nuestros cuencos de mendicantes, derrotemos al
ejército de la muerte, como un elefante derriba una cabaña hecha de juncos.
Viviendo al pie de un árbol, perseverando, contentándonos con lo que sea
que caiga en nuestros cuencos de mendicantes, venzamos al ejército de la
muerte, guardando una buena concentración interior.
Viviendo al pie de un árbol, perseverando, contentándonos con lo que sea
que caiga en nuestros cuencos de mendicantes, derrotemos al ejército de la
muerte, como un elefante derriba una cabaña hecha de juncos. [1]
Animado
por Shakyamuni, Maudgalyayana fue inmediatamente a Vulture Peak (Monte
Gridhrakrta en el interior de la India), donde, dedicándose a la meditación
zazen, alcanzó la iluminación siete días después de convertirse en discípulo.
Sariputra alcanzó la iluminación en aproximadamente medio mes. Luego, ambos
avanzaron a posiciones muy altas, mucho más allá que los veteranos de la Orden.
Shakyamuni les dijo a los otros, “Maudgalyayana es bueno para formaros, y
Sariputra es como una madre. Seguid sus ejemplos y entrenad con diligencia.”
Muchos creyentes reverenciaron a Maudgalyayana como principal en poderes
ocultos y a Sariputra como principal en sabiduría.
Otra cosa que caracterizó a
Maudgalyayana es que siempre fue muy sincero y, mientras que proclamaba el Buda
Dharma, exponía sin temor las opiniones erróneas en cualquier sitio que se
encontrara con ellas. Esto le valió la enemistad de los seguidores de los
maestros que rivalizaban con el Buda y, sobre todo, de un grupo de ascetas
desnudos que pensaban que él se había ganado a sus seguidores contándoles
historias de sus viajes celestiales, en los cuales, al parecer, relataba que
había visto a los seguidores del Buda gozando del renacimiento en los reinos
divinos, mientras que los seguidores de otras sectas, debido a la falta de una
conducta moral, sufrían en unos miserables reinos infrahumanos. De tal modo,
decidieron eliminarlo.
La diligencia que sobrepasa a los poderes ocultos
Muchas
tradiciones dan fe de la grandeza de Maudgalyayana. La iluminación le aportó
extraordinarios poderes ocultos. Pero nunca estuvo orgulloso o se jactó de
ellos. Su verdadera grandeza reside en su fidelidad al Buda y la sinceridad de
sus aspiraciones. Diversas historias ilustran estos rasgos.
Una
vez, la deidad guardiana Indra, que se dice que reside en la cima del monte
Sumeru, el centro del universo, vino a Shakyamuni y, uniendo reverentemente las
palmas de sus manos, preguntó, “¿Qué debo hacer para alcanzar la iluminación?”
Shakyamuni respondió, “Elimina toda ansia y todo apego de tu mente.”
Maudgalyayana
escuchó este intercambio y, cuando Indra se fue, usó sus poderes sobrenaturales
para seguirle y entrar en su palacio en la cima del monte Sumeru. Indra le dio
la bienvenida y le invitó a visitar el palacio, contándole acerca de sus cien
torres y de las hermosas doncellas celestiales y mujeres expectantes que ahí
moraban. Reprendiendo la actitud hedonista de Indra, Maudgalyayana sacudió el
palacio súper-naturalmente con uno de los dedos gordos de sus pies hasta que
Indra recordó y recitó las enseñanzas de Shakyamuni. Aconsejando a Indra que
guardara y practicara esas enseñanzas, Maudgalyayana volvió al lado de
Shakyamuni.
En
otra ocasión, usando nuevamente sus poderes ocultos, percibió que el alma de su
madre estaba sufriendo hambre. Se apresuró para conseguirle comida, que sólo se
encendió en llamas y desapareció. Como no sabía qué hacer, pidió ayuda a
Shakyamuni, quien le dijo, “El 15 de julio, todos los monjes finalizarán su
entrenamiento de la estación pluvial y se confesarán y arrepentirán. Si en ese
día realizas ofrecimientos a 100.000 monjes, el mérito procedente de tus actos
acabará con el sufrimiento de tu madre.” Maudgalyayana hizo lo que Shakyamuni
le había dicho, liberando así el espíritu de su madre. Por cierto, se dice que
éste es el origen del Festival O-bon. [2]
La muerte de Maudgalyayana
Maudgalyayana
no tuvo una muerte pacífica. Había protegido y promocionado con diligencia la
Orden que Shakyamuni había construido. Esto disgustó tanto a algunas personas
desalmadas con otras ideas que buscaron su vida. Primero huyó de ellas para
prevenir que cometieran el pecado del asesinato. Pero no podía escapar
eternamente. Finalmente unos rufianes le cogieron y le pegaron con varas hasta
que sus huesos se rompieron y su carne se quedó hecha jirones. Pero, de alguna
forma, sus poderes sobrenaturales hicieron posible que transportara su cuerpo
destrozado hasta la vera de Sakyamuni, donde se tumbó y murió.
La anterior muerte de Sariputra seguida por la
muerte de Maudgalyayana causó un dolor incalculable en Sakyamuni. Aun así,
manteniendo la enseñanza budista de que todas las cosas en el mundo son
impermanentes, explicó a sus otros discípulos y creyentes que, a pesar de sus
poderes ocultos superiores, Maudgalyayana tenía que afrontar inevitablemente el
final de su vida.
En
términos budistas, los poderes sobrenaturales consisten en trascender la
imposibilidad aparente viendo a las personas y las cosas con los ojos del Buda.
No confieren el poder de evitar la muerte.
Después
de la muerte de Maudgalyayana, Sakyamuni hizo levantar una estupa para sus
restos en el monasterio de Bamboo Grove e hizo ofrendas. Se dice que él mismo
murió poco después.
Un modelo para otros monjes
Desde
la juventud, pasando por la madurez, hasta la ancianidad, Maudgalyayana y
Sariputra, el primero importante por sus poderes ocultos, el segundo por su
sabiduría, trabajaron y alcanzaron la fama juntos. Puesto que el budismo
concede preeminencia a la sabiduría con respecto a las capacidades
sobrenaturales, se dice que los poderes de Sariputra eran ligeramente
superiores. Pero los poderes de Maudgalyayana pueden ser considerados como
recompensas concedidas por su sabiduría innata, incansable búsqueda espiritual
de la Vía, y diligente auto-disciplina. Manifestando sus habilidades
individuales y combinando sus fuerzas, ambos ayudaron a los monjes en formación
y fueron destacados discípulos en todos los sentidos, con plena confianza de
Shakyamuni. Incluso después de sus muertes, siguieron viviendo como ejemplos en
las mentes de muchos monjes.
Lejos de
abusar o jactarse de sus poderes ocultos supremos, el discípulo de Shakyamuni,
Maudgalyayana, se disciplinó incansablemente y buscó perfeccionar la vía del
Buda. Él y su íntimo amigo Sariputra, como discípulos de Buda, fueron ejemplos
para monjes más jóvenes.[3]
[1] Theragatha 1146-1149,
de la traducción de K. R. Norman, The Eders Verses I, Pali Text Society,
Oxford, 1990, p. 106
[2]
Obon es un festival Budista que se celebra para conmemorar a los ancestros. Se
cree que cada año durante el Obon los espíritus de los ancestros retornan a
este mundo para visitar a sus familiares. Tradicionalmente se encienden faroles
que se cuelgan a la entrada de las casas para guiar a los espíritus, se
efectúan danzas y se visitan las tumbas llevando ofrendas de comida que son
depositadas en los altares o templos. Al final de la celebración, los faroles
son colocados en los ríos y lagos para guiar el regreso de los espíritus al
otro mundo.
El Obon se
celebra a mediados de Julio, entre el 13 y el 15, aunque en otras regiones es
celebrado a mediados de Agosto.
La semana de
mediados de Agosto es conocida como una de las mas ocupadas para realizar
viajes nacionales e internacionales y se incrementan los precios porque los
japoneses viajan a sus lugares de origen, a los pequeños pueblos o ciudades de
donde son originarios para re encontrarse con sus ancestros muertos.
[3] Fuentes de Consulta:
Teachers of Enlightenment, Kulananda, Windhorse Publications y Zen Friends – A
Guide to the Buddhist Way of Life – Escuela Soto Zen Japón
Maudgalyayana - Wikipedia, la enciclopedia libre
Fuente:
BOLETÍN MENSUAL DE LA ASOCIACIÓN BUDISTA SOTO ZEN ARGENTINA (ABSZA)
del Monje Budista Zen Rev. Ricardo Dokyu
Editor Responsable Daniel Dai On (monju.dojo@gmail.com)
https://youtu.be/OX3kR_vokaQ (Video en español explicativo)
Excelente blog. Un trabajo de recopilación y divulgación importantísimo.
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